Uno de los deberes democráticos más importantes es ejercer el derecho al voto de manera consciente, responsable e inteligente. Este llamado democrático aumenta en responsabilidad, para quienes, como en nuestro caso, nos hemos dedicado a sondear la realidad de manera profunda, pudiendo estar en contacto con estadios de la política, la técnica, la tecnología y la ciencia, que se pueden escapar al análisis bien intencionado del ciudadano común.
Hemos querido asumir este reto democrático estableciendo una propuesta metodológica para tomar una decisión a conciencia, que nos permita establecer con cierto grado de certidumbre, un curso de acción que apunte a la elección de un mandatario capacitado para regir los destinos de un conglomerado social de manera eficiente y eficaz.
Un planteamiento simple, un análisis complejo.
Podríamos perfectamente elegir a conciencia un mandatario solucionando el siguiente interrogante: ¿Cuál es el líder mejor capacitado para resolver los problemas de nuestra sociedad?. El poder responder esta pregunta en toda su dimensión, puede constituirse en una labor sumamente compleja. Algunos de los aspectos en los que se basa dicha dificultad son los siguientes:
• Complejidad y magnitud de los problemas.
• Complejidad y magnitud de las interrelaciones entre los problemas.
• Complejidad y magnitud de las situaciones que desencadenaron los problemas.
• El cambio vertiginoso que sufren las sociedades modernas en múltiples aspectos de su acontecer.
• Las múltiples maneras de interpretar la realidad.
• La variedad de propuestas formuladas para atacar dicha complejidad.
Si bien resulta virtualmente imposible incorporar todas estas variables a nuestro análisis, si podemos establecer un conjunto de características que ayudan a afrontar de una mejor manera el panorama que se plantea.
Simplificando el proceso de la solución de problemas.
Un acercamiento a la metodología de solución de problemas, que es conveniente plantear, por su simplicidad y porque nos otorga más dimensiones a la hora de intentar dilucidar nuestra pregunta, es aquella que consta de dos grandes partes: “Diagnóstico y Solución”.
Es por eso que nuestro interrogante puede formularse también de la siguiente manera: ¿Cuál es el líder mejor capacitado para diagnosticar y solucionar los problemas propios de nuestra sociedad?
Es preciso anotar también que tanto la capacidad de diagnóstico, como la capacidad de plantear soluciones efectivas a los problemas más enraizados, también se ven profundamente complejizadas en los escenarios modernos. Por lo general las problemáticas poseen características sistémicas y por lo tanto se requiere una profunda capacidad para analizar las interconexiones propias de un conjunto de problemas, y así poder apuntarle a soluciones que a su vez traigan consecuencias sistémicas. Lo anterior es muy fácil de plantear, pero inquietantemente difícil de abordar.
Tres características fundamentales de un líder solucionador de problemas en el contexto moderno.
Múltiples y variadas son las definiciones y los acercamientos al concepto de líder. En nuestro esfuerzo por tratar de establecer características fundamentales que definan un perfil ideal de primer mandatario, hemos decidido realizar un planteamiento original, que parte de nuestra lectura de la realidad actual (compleja, diversa, interconectada, confusa, polifacética, polimórfica, problemática, vertiginosamente cambiante) y por tanto, debemos solicitar escusas a los teóricos al respecto, por no incorporar sus planteamientos a este esfuerzo analítico y sintético.
En este caso nuestra pregunta fundamental: ¿Cuál es el líder mejor capacitado para diagnosticar y solucionar los problemas propios de nuestra sociedad? se resuelve de la siguiente manera: El que incorpore mejor las siguientes tres características a su perfil.
A continuación enunciaremos dichas características, exponiendo por qué a nuestro juicio son fundamentales en el contexto presente, y estableciendo algunas técnicas para poder medirlas, contraponiéndolas al perfil de un político de carne y hueso.
Inteligencia colectiva, inteligencia social:
Son múltiples los ejemplos que nos permiten establecer que la humanidad está avanzando en una dirección en la cual, lo importante (en variadas esferas humanas) serán los colectivos, y no los individuos. Este planteamiento práctico está permeando cada vez más, las maneras de abordar y solucionar problemas complejos. Es virtualmente imposible que un solo intelecto pueda realizar una lectura 100% acertada de la cada vez más compleja realidad. Lo que si se comprueba diariamente, es que cientos, miles o millones de individuos, trabajando en conjunto, pueden entregar una percepción mucho más depurada, y por lo tanto, mucho más acertada de sus entornos (este es en sí, el planteamiento básico de la democracia). El gran cambio del que actualmente somos testigos, es que ahora los colectivos tienen infinidad y multiplicidad de herramientas para expresar sus puntos de vista, sus planteamientos, sus análisis, de manera inmediata, continua, colaborativa, persistente y eficiente. Los costos de colaborar han bajado dramáticamente y con ello se plantean continuamente formas revolucionarias de hacer las cosas, basadas en el inmenso poder de los individuos interactuando entre sí.
Todo lo anterior también se aplica a la dimensión de solución de problemas. Sistemas modernos como la “innovación abierta“, están siendo utilizados a gran escala para solucionar problemas complejos en infinidad de ámbitos humanos.
Por lo todo lo anterior, el poder contar con una inteligencia colectiva, entendida como la capacidad para convocar, motivar y poner a trabajar a conjuntos amplios de personas en el diagnóstico y la solución de problemas, es un componente fundamental del liderazgo moderno. A esta inteligencia se le debe incorporar el componente social, en donde tanto el diagnóstico como la solución de problemas, están enfocadas hacia “el bien común” y no, como pasa recurrentemente en la política, hacia el bien particular.
Una manera sencilla y muy consistente de poder medir la capacidad de liderazgo colectivo de una persona, consiste en sondear su presencia en internet desde un punto de vista social. Aquel líder que logra movilizaciones masivas, creativas y diversas, protagonizadas por individuos no “contratados” por él, puede decirse que posee características personales propias de un líder colectivo. El liderazgo social, es un poco más difícil de evaluar, y requiere de un análisis profundo de las propuestas y ejecutorias políticas, para dilucidar si las mismas buscan un interés común o un interés personal. Generalmente las personas que buscan el bien común, no se ven envueltas en escándalos de corrupción, y son capaces de llevar una vida austera en medio del ambiente político.
Interlocución con los líderes del desarrollo moderno.
Existe casi un acuerdo tácito en que el desarrollo económico y social moderno se concentra en una serie de variables, de las cuales enunciamos algunas a continuación:
• Educación.
• Innovación.
• Emprendimiento – Empresarismo.
• I&D (Investigación y Desarrollo).
• Ciencia y tecnología.
Si bien, casi cualquier programa de gobierno incorpora los anteriores conceptos, es pertinente establecer que el progreso en cada uno de esos motores del desarrollo, ha sido liderado por técnicos, científicos, ingenieros, investigadores o personas del común, que por lo general están muy alejadas del acontecer político.
Es posible afirmar que los problemas de una sociedad radican en la distancia entre los que tienen el poder (generalmente político), y los que hacen un trabajo objetivo, denodado, sistemático y continuo en pro de las soluciones.
Por lo tanto, un líder que conduzca efectivamente las riendas de una sociedad, debe tener un alto nivel de interlocución, con aquellas personas, instituciones, colectivos que continuamente hacen los planteamientos de vanguardia en temas como educación, innovación, emprendimiento, empresarismo, investigación y desarrollo, ciencia y tecnología. De lo contrario, las brechas en este sentido se abren y perpetúan, dejando a los pueblos sumidos en la ignorancia y el subdesarrollo.
Esta característica es también de alguna manera fácil de medir, estableciendo en que foros de alto nivel en los temas anteriormente establecidos, el aspirante a mandatario se ha desenvuelto, y la manera como lo ha hecho. Esto último se puede medir mediante la relevancia de sus planteamientos y en el eco de los mismos en comunidades científicas, técnicas, tecnológicas y empresariales.
La pirámide de los planteamientos políticos.
Todo líder político posee planteamientos para atacar las problemáticas de una sociedad. Es necesario evaluar en qué nivel se encuentran dichos planteamientos, ya que posturas débiles y poco fundamentadas pierden efectividad a la hora de solucionar los problemas complejos de las sociedades actuales, y las fuertes y altamente estructuradas, son mejores herramientas para el cambio y el desarrollo.
En un primer nivel de planteamiento, en la base de la pirámide, se encuentran las Ideas. Si bien, este es el universo del cual se nutre la política, resultan ser un nivel primario, ya que una idea por sí sola, poco o nada puede hacer para solucionar un problema, ya que requiere de un esfuerzo posterior para hacerla realidad, evaluarla y demostrar resultados. Generalmente es en este nivel donde tienen cabida todo tipo de opiniones, inclusive las meramente subjetivas, y por tanto, en algunos casos, la lucha de las ideas no hace más que desorientar y confundir al electorado, en un maremágnum de posturas que poco o nada tienen que ver con la solución de los problemas profundos de la sociedad.
Subiendo en la pirámide, siguen los proyectos, que no son más que ideas con un planteamiento operativo para ser llevadas a cabo. Los proyectos por si solos, no cambian a una sociedad ni solucionan los problemas de fondo de las mismas, ya que por lo general atacan focalmente problemáticas dadas, y requieren de una coordinación, con otros proyectos u otros planteamientos de mayor nivel, para logar un efecto sistémico.
Más arriba nos encontramos con las tesis, las hipótesis, que son planteamientos de mayor nivel, que pueden dar como resultado, la coordinación de ideas y proyectos que ataquen de manera efectiva problemáticas más generales y profundas. De todas maneras, este tipo de planteamientos no alcanzan para solventar la complejidad propia de la sociedad y requieren de una coordinación de mayor nivel para logar resultados perennes y efectivos.
Por último, encontramos el nivel más granado de los planteamientos políticos: la teoría, la filosofía (No en vano, Platón planteaba que “el gobernante debería ser un filósofo”). Generalmente este nivel hace una lectura profunda de la realidad y realiza planteamientos que al ser aplicados de manera transversal en diferentes ámbitos de la sociedad, logran grandes transformaciones. Generalmente las teorías y/o filosofías, son patrimonio de colectivos o movimientos políticos y de pensamiento, y por su poder han impactado profundamente las sociedades (desafortunadamente en algunos casos para mal).
Es conveniente establecer en qué nivel de planteamiento político se encuentra un aspirante a líder de una sociedad, ya que en la medida en que se sube, mediante fuerza argumentativa esta importante pirámide, se logra mucha más efectividad y profundidad en los cambios que se proponen para transformar las problemáticas en nuevas realidades provistas de bienestar para el conjunto social. El realizar este análisis requiere de un estudio más profundo de los planteamientos políticos del candidato, y de las ejecutorias anteriores del mismo y también requiere realizar juicios de valor sobre la conveniencia o no de los planteamientos en el contexto determinado.
A manera de conclusión.
Con este modelo de tres dimensiones: Inteligencia colectiva y social; interlocución con los líderes del desarrollo moderno; nivel en la pirámide de los planteamientos políticos, podemos hacer una evaluación del perfil de cada uno de los candidatos, y así contribuir al proceso consciente y reflexivo de toma de decisiones. En futuras entregas de esta serie, nos tomaremos la tarea de medir a los diversos candidatos en la contienda presidencial colombiana, en estas tres dimensiones y así poder entregar más elementos de juicio a nuestros apreciados lectores: Todo lo anterior con una visión objetiva en continua construcción, con profundo respeto hacia los planteamientos, y desprovista de apasionamiento alguno. Esperamos que estos postulados y los futuros resultados, les ayuden, a quienes desean tomar una decisión a conciencia, a realizar sus reflexiones, juicios de valor, análisis y cosideraciones, y de esta manera se pueda apuntar en conjunto a la elección del mejor líder para nuestro país.



#1 by lasvocesdelavoz at Abril 27th, 2010
El modelo político ya esta desgastado. Por eso llega El movimiento La Voz de la Consciencia, que no es política, es un huracán de transformación de los sistemas tradicionales. La soberanía debe residir en sus habitantes y por tanto, ellos organizados y empoderados, son los que deben regir los destinos de una nación. Son los líderes no conocidos que le dan vida a esta Matria los que deben decidir.
#2 by Cuauhtli Uribe at Abril 29th, 2010
El planteamiento de las tres dimensiones es interesante identificarlo en los lideres del país, considerando que ellos toman las decisiones finales (si así me permiten nombrarlo) pero más importante aun seria el identificar en que dimensión nos encontramos como miembros de la sociedad para de esta forma ser nosotros mismos quienes logremos redireccionar el camino que lleva nuestro país generando una filosofía de patriotismo en el sentido de pertenecer a una nación y ser renovadores constantes de esta.